cuentos, poesía y otras malas hierbas

Lusi, la luSiérnaga


un día Lusi, la luSiérnaga iba volando siguiendo los últimos rayos del sol... tiritaba, hacía frío... las puntas de las orquídeas que visitaba se adornaban con cristalinos trozos de diamantes, o eso parecía...

el rocío escarchado que ya llenaba a oriente y poniente el camino que llevaba a la cumbre nevada, resplandecía e iluminaba el rastro de muchos animalitos que recorrían la ruta de las luces... las gotas dejaban formas en el aire, en el suelo mientras el sol huía, los girasoles se dormían y los picaflores volvían a sus nidos llenos del jugoso y dulce néctar, lleno de aromas de muchas flores... los insectos se escondían mientras se apagaba ese incesante trinar de pajarillos, un carillón de gotitas animaba el ir y venir de cada hormiga, cada abeja y cada nube que pasaba saludando avisándole a todos que quedaba poco para el invierno

una oveja vestida con todas sus galas, sollozaba; era la única que se veía desde lejos... entonces, Lusi que pasaba justo en ese momento quedó fascinada con semejante resplandor, parecía, parecía su nido, su lejano hogar que había dejado hacía ya tiempo... ahora se le venía toda esa luz a la memoria, al corazón

sin darse cuenta, se le había encendido su propio cuerpo y al verla, la oveja Candela dejó de llorar, sus lágrimas dejaban de brotar de sus enormes ojos del color de los arbustos que comían sus compañeras... ahora sus llantos eran carcajadas

qué bonita risa tienes, le decía Lusi, sin dejar de brillar se acercaba más y más a su nueva amiga... ¿y sabes? lo que me ha traído hasta tu casa es el color que desprendes, me gustó mucho... y Candela, sin saber si seguir riendo o qué, se quedó pensativa y recordó por qué le saltaban lágrimas hasta el suelo cada vez que sus compañeras de rebaño se burlaban de ella... "Es que todo lo malo me pasa a mi" decía abandonando su bella sonrisa, el resto de las ovejas se burlan, no soy como ellas

¿sabes lo que vi yo al llegar? vi a una ovejita que brillaba con luz propia pero aun así se sentía triste... tienes cuatro patas, no necesitas volar a todas partes, el viento no te lleva lejos de donde quieres ir y lo más importante, tu familia está aquí, contigo, por mucho que se burlen... sin pensarlo, había tenido que venir Lusi desde muy lejos a enseñarle que las cosas que antes le causaban problemas, la hacían especial

en un abrir y cerrar de ojos cayó la noche y con ella una tormenta de esas que en la montaña daban mucho miedo, los truenos habían espantado al rebaño y entre el viento y la lluvia se escuchaba la llamada de socorro de Maluenda, la oveja que siempre hacía llorar a Candela... diferentes voces comenzaron a llamar a la oveja perdida, pero ninguna se atrevía a ir a buscarla, estaba oscuro y no se veía más allá de sus lanas... excepto, excepto porque había una lucesita revoloteando encima de Candela, era Lusi animándola a buscarla

"no la ayudaré" decía con rabia y con cierta pena, ¿a ver quién se ríe ahora?... pero en eso sonó un ruido que paralizó a todas las ovejas; no era un relámpago, era algo que conocían y les ponía los pelos de punta... era un lobo, era lo que faltaba para esa escena tan diferente a todo lo que conocía Lusi... "tenemos que olvidarnos de ella" decía con pesar Candela, y fue entonces cuando Lusi le hizo recitar las palabras mágicas "voy a brillar más que el sol"... ahora, una enorme bola de luz atraía todas las miradas de ovejas, insectos curiosos, pajarillos y todos los animalitos que se refugiaban cerca del rebaño

todos admiraban el brillo que salía de Candela, hacía mucho que nadie se reía de ella y contrariamente todas la animaban... y con ese acento típico en ellas -por lo que le habían dicho a Lusi- le pedían que fuera a rescatar a Maluenda ya que era la única que podía ver el camino

por favooor, véee... y el eco retumbaba cada vez más, "véee a rescataaarlaaa" y mirándose con complicidad Lusi y Candela salieron en su búsqueda... la luz atraía a todos, y todos animaban a estas valientes... todos menos el lobo que tenía acorralada y malherida a Maluenda

cuando la luz se reflejó en los ojos del lobo se quedó quieto preguntándose si eso era ese "véee" que resonaba por toda la montaña mientras, uniéndose de las manos, Lusi y Candela pusieron el máximo de su energía y generaron tanta luz que el lobo perdió la vista y salió huyendo gritando "véee, véee"

los vítores y hurras no se hicieron esperar, Candela era una heroina, volvía con la que era la oveja más negra de todas y ella misma a salvo, de la mano de su nueva amiga Lusi... se trataba de una enseñanza para todas: no volverían a juzgar a otras por su aspecto, nunca podían olvidar las palabras mágicas de las luciérnagas y siempre usarían la palabra clave "véee" para alejar a los lobos

hasta donde sabemos, esta tradición se sigue manteniendo, un cuento con comienzo y final feliz se ha vuelto a escribir y de Lusi, de las historias interminables de Lusi volveremos a oir...